Toda la información del fútbol base valenciano

Las emociones de los más ‘peques’ en el deporte de base

COMPARTIR
, / 826 0

El deporte de los niños y niñas genera emociones. Las personas que están con los jóvenes deportistas pueden favorecer aquellas llamadas positivas, así como enseñar y ayudar a la gestión de aquellas llamadas negativas. Todos nos imaginamos disfrutando y felices cuando nuestros ‘peques’ participan en su deporte, aunque siempre no es así.

Está claro que los seres humamos reaccionamos a nuestro entorno y por supuesto los niños y niñas también lo hacen desde muy temprana edad. También parece claro que el deporte de base o infantil va a generar muchas emociones que se pueden aprovechar para la educación y el aprendizaje de nuestros peques a través del deporte.

Las emociones influyen en los niños y las niñas, cada vez que entrenan o compiten, hablan con los demás niños y niñas, con sus padres, entrenadores, árbitros…En fin, con todas las personas con las que se relacionan cuando van a la instalación deportiva.

En el deporte de base es importante que los niños y niñas se diviertan y que sientan que disfrutan practicando su deporte. Estaría muy bien que cada vez que nuestro deportista tanto si somos sus padres o madres, familiares o sus entrenadores, les preguntáramos: “¿Qué tal hoy, cómo te lo has pasado?” Y contestar a estos jóvenes deportistas compartiendo sus emociones y sentimientos… sean éstos los que sean. Es decir, alegría o enfado, ayudándoles a gestionar estos momentos y en ningún caso que el niño o la niña sea cuestionado en su actuación deportiva.

Claro está que los niños y niñas perciben su comportamiento y también el de los otros, y por supuesto opinan de él, ahí es donde hay que canalizar sus emociones ya que estas emociones van a servir para su desarrollo deportivo y su desarrollo personal también.

En ocasiones los niños y niñas saldrán muy contentos: fenomenal; aprovechemos para compartir la emoción de la alegría y fomentar una autoestima sana, es decir, una autoestima que no está basada en el ridículo o la crítica de contrincantes deportivos o de equipos. La alegría de hacer las cosas bien, de pasárselo bien conociendo gente y jugando a un deporte fomentada y reforzada, dará como resultado que nuestro niño o niña aprenda valores positivos como el respeto y sobre todo la sensación y la emoción de sentirse orgulloso y orgullosa de sí mismo o de sí misma, y quien sabe quizás tengamos un deportista con futuro y talento.

Algunas veces los niños y las niñas verbalizan sus emociones con un lenguaje de mayores porque simplemente lo escuchan de los que son “mayores de verdad”: entrenadores, directiva, hermanos o familiares, con expresiones un tanto agresivas “le voy a dar una paliza”, “los o las vamos a machacar”. Estás expresiones generan otras emociones como por ejemplo en el caso de no “ganar” la ira, los enfados, la agresividad o el desprecio al contrincante y rival. Las frustraciones darán lugar a que nuestro deportista termine su actividad menos contento o contenta, generando emociones que no van a favorecer expectativas positivas ni antes, ni durante o después de hacer deporte. Este aspecto influirá en abandono prematuro del deporte y quizás de un talento. O tal vez será educado como un deportista “poco deportista en cuanto a valores positivos” con emociones basadas en egoísmo, envidia, rencor… Estas emociones poco sirven para ser un deportista cualificado y con valores deportivos saludables.

Hablar de las emociones negativas con naturalidad ayudará a nuestros niños y niñas a gestionarlas. Por ejemplo la frustración de no ganar que un niño o niña puede verbalizar así: “mamá o papá es que yo quería ganar,…” “claro lo sé,…, vamos a entrenar y a aprender para otro día,…” y no criticar cómo hemos visto al deportista “no has jugado bien, no corrías…”.

Al hablar de emociones deportivas no quiero dejar pasar la ansiedad o nervios, ya que esta emoción está presente en el deporte, y aunque sean niños o niñas saben identificarla. Eso sí, es probable que con otro nombre:“me duele la barriga, no quiero ir a jugar, me mareo”,… La ansiedad aparece cuando sentimos miedo y los peques lo sienten también, esta sensación se ve cuando los deportistas tienen“miedo a perder, a no hacerlo bien, a que se burlen,…”

Por ello, hablar de emociones en deporte con nuestros hijos e hijas es necesario y con la expresión adecuada favorecernos cualidades personales que podrán utilizar en el deporte, como la empatía, la comprensión y el disfrute junto con la alegría, el respeto,… En resumen, tendrán más inteligencia emocional.

¿Hay alguien que no quiera que sus deportistas hijos o hijas sean más inteligente a la hora de entrenar, competir… y que, además, sean también más inteligentes emocionales en la vida y forme parte de su desarrollo personal?

Ana Sánchez Plazas
@Ana_Psicologa
Psicóloga de la Salud y del Deporte
Máster en Psicología del Deporte y Ejercicio
Acreditada Experta En Psicología Del Deporte
Miembro de la Associació de Psicologia de l’Esport de la Comunitat Valenciana (APECVA)

Deja una Respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.