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El ‘partido emocional’ del Balonmano Morvedre y el Colegio Salgui

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Existen cosas importantes que por cotidianas y habituales acaban siendo desvalorizadas. Respirar, sentir, desaprovechar el tiempo, son cosas tan próximas y cercanas, que acabamos por no verlas bien. Dejan de interesarnos por esa naturalidad que representa hacerlo o sentir con asiduidad y por ello, dejamos que formen parte de nuestra normalidad, haciéndonos creer que lo tenemos todo bajo control. Pero todos esos procesos y usos son mejorables y útiles para avanzar en salud y mejorar el rendimiento deportivo.

Estos conceptos representan de alguna manera nuestros actuales intereses en las escuelas deportivas en las que trabajamos, todos coincidentes y entroncados en el mundo emocional, por eso queremos contribuir desde la educación emocional a conciliar la vida académica con la deportiva, queremos equiparar la inteligencia cognitiva con la emocional y nos preocupa el abuso de las nuevas tecnologías y sus consecuentes formas de relacionarse.

El contexto deportivo requiere de una óptima gestión emocional, y sabemos, que dicha habilidad contribuiría en los/las deportistas a un mejor rendimiento y en una mejor disposición hacia al aprendizaje y, además, en los/las asistentes al espectáculo (padres y acompañantes), en una mejor actitud hacia el juego y en una muy buena disposición para disfrutar y pasárselo bien. Hemos de desterrar en el deporte (grada y terrenos de juego), el enfado y las prácticas antisociales y violentas (antideportivas), a las que tampoco ayuda un nerviosismo excesivo (sobreactivación), es por ello, que nuestra diana y foco son la ansiedad y la ira. Ahora bien, esa precisión anterior, nos obliga a matizar que no nos olvidamos del miedo, tampoco de la tristeza, ni pasamos por alto la sorpresa, ni una probable euforia por expectativas desproporcionadas.

Desde hace algunas temporadas, tanto el Club Balonmano Morvedre como el Club de Fútbol Colegio Salgui, vienen colaborando y ocupándose de las emociones. El objetivo principal para estos clubes es el de crear no solo excelentes deportistas sino también excelentes personas. Esta pretensión requiere una colaboración interdisciplinar, para ello, nosotros como profesionales de la psicología del deporte, nos encargaremos de realizar un trabajo integrador con cada una de las partes implicadas.

Foto: Balonmano Morvedre

De esta manera, los psicólogos y psicólogas trabajamos para optimizar el rendimiento y mejorar el bienestar de las jugadoras/es a través de todos los pilares fundamentales del club, es decir, entrenadores, padres y las/os propia/os deportistas, con la finalidad que todos vayamos en la misma dirección.

El trabajo destinado a entrenadores y padres siguen la misma línea, charlas, talleres formativos o ‘focal group’. En el caso de entrenadores, van enfocadas a la orientación para el trabajo psicológico, la gestión del conflicto y las relaciones con las/os jugadoras/os, como por ejemplo comunicación, liderazgo, motivación etc. Para los padres, trabajo en grada y temas de interés, que pasan por la pretensión de vincularlos a la zona positiva del deporte, de la que forman parte, la animación, la diversión, la colaboración en la educación de sus hijos y con la jugadoras de manera grupal, mediante dinámicas y diálogos o individualmente, en sesiones específicas orientadas a problemáticas concretas.

La educación emocional que proponemos, con repercusiones en los diferentes temas que hemos mencionado, tienen en las categorías alevín e infantil sus mejores añadas. Con una herramienta elaborada para tal efecto (cuaderno emocional), hacemos que los niños y niñas se interesen y hablen de sus sentimientos, que poco a poco avancen en el conocimiento y manejo de sus emociones, o lo que es lo mismo, que sepan identificar, etiquetar, comprender y gestionar sus emociones. Nuestra zona de trabajo o área de interés es el propio terreno de juego, el “partido emocional”, lo que cada fin de semana experimentan en la competición, el éxito o el fracaso, el acierto o los errores, la suerte o el trabajo, las atribuciones, los cabreos…

Durante media hora a la semana, después de cada partido las jugadoras y jugadores poseen un espacio donde compartir y hablar de las emociones experimentadas cada fin de semana. Tomando voz en un turno de palabra asignado y respetando el turno del resto. De esta manera, y al finalizar se les pide que saquen una conclusión sobre lo aprendido en cada sesión y por supuesto en cada partido.

Las estrategias que nos da la Psicología, junto el entusiasmo y la actitud de los formadores, hace muchas veces hace que los objetivos se alcancen y las tareas contribuyan a ese éxito. Ese es nuestro momento actual, el de profesionales de la psicología del deporte con muchas ganas de explorar, experimentar y convertir la experiencia deportiva en algo más que ganar y perder. Estamos a disposición de todos aquellos que quieran profundizar en el tema planteado en el artículo, nos encontrareis en el Club de Balonmano Morvedre y en el Club de Fútbol Colegio Salgui.

Texto: Ana Corrales Camuñas y Ximo García Lluch
Psicólogos Expertos en Psicología del Deporte,
Máster en Psicología del Deporte
realizan sus funciones como profesionales de la Psicología
en el Club Balonmano Morverdre
y el Club de Fútbol Colegio Salgui, respectivamente

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