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Lecciones, versiones y aprendizajes detrás de un 0-23 en el Puerto de Sagunto

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Campo del Biensa CF | Foto: Paco Polit

Lo único incontestable de esta historia es el marcador. 0-23. Contundente y doloroso para el que lo encaja, y más cuando hablamos de niñas tan pequeñas. Lo sucedido en el partido disputado el pasado sábado en el Puerto de Sagunto entre Biensa CF y CDF Canet en el Grupo 9 de la Liga Benjamín Primer Año de Valencia es un asunto complejo. Un resultado increíblemente elevado y que en el diario El Mundo destacaron como “humillante”.

Antes incluso de que el partido se disputase, la historia requiere un contexto. La competición cuenta con apenas doce equipos en liza tras la retirada del Malvarrosa. El Biensa es colista prácticamente desde el primer día por un motivo muy sencillo: sus integrantes son niñas que jamás habían competido de forma federada -ni jugado al fútbol- hasta esta temporada. En verano, desde la dirección deportiva del club se optó por inscribirlas a una liga mixta contra niños de su edad (benjamines de primer año, aunque dos de las niñas son prebenjamines y tienen todavía siete) en lugar de alistarlos a una competición femenina Alevín-Benjamín, debido a que la mayoría de rivales contarían con varios años más de edad.

“Sabíamos que no íbamos a ganar ningún partido, pero la fuerza de niños de ocho años no es la misma que la de niñas de once”, argumenta a ESPORTBASE el presidente del Biensa, Blas Porrero. Y así fue: la temporada transcurrió con 55 goles encajados en nueve partidos y solo tres puntos en el casillero, logrados en un partido en el que el equipo contó con tres chicos prebenjamines como refuerzo puntual. Pero a las niñas no les importaban las derrotas por más goles de lo deseado ni la ausencia de puntos sumados: después de todo, era el año de su debut. Lo importante era (y es) pasarlo bien.

Así llegamos al choque del pasado sábado 14 de diciembre. La situación ya empezó a torcerse antes del pitido inicial: tres de las diez jugadoras de la plantilla tenían varicela, así que solo 5 jugadoras de campo y las dos porteras pudieron presentarse a jugar. Las guardametas se alternaron durante el partido bajo palos y jugando de corto. El CDF Canet igualó el número de jugadores en el verde (siete) y el choque arrancó, pero las diferencias fueron demasiado grandes. Uno tras otro los goles fueron cayeron a lo largo de los sesenta minutos de juego hasta llegar al 0-23 que campeó en el electrónico al finalizar el partido.

Indignación en el Biensa CF

A partir de aquí, las versiones de ambos clubes son diametralmente opuestas. Desde el club local, su presidente afirma que “nos metieron 23 goles sin compasión ninguna” y denunció que, debido a la dureza del marcador, “las chiquillas acabaron llorando y hay dos que no quieren volver a jugar“. Tampoco gustó en el cuadro del Puerto de Sagunto que “uno o dos padres” instigaron durante el partido a sus jugadores “a marcar más goles para intentar ser Pichichi” de la competición. Porrero destacó que “todos los equipos se habían comportado” con las niñas de su equipo hasta esta jornada, entendiendo su situación de aprendizaje y dando por normal “doce o trece goles por partido, aunque usasen mecanismos para evitar más goles”.

El presidente lamenta que haya algunas de sus niñas “que ya no quieren saber nada del fútbol” tras lo sucedido, y comenta que el cara a cara con los padres deberá tenerlo él como dirigente con los progenitores de las niñas “y no el entrenador rival, que intentó apaciguar los ánimos pero no tendrá que ‘comerse’ esa reunión con los padres como nosotros sí haremos“. Indicó que los padres están “de uñas” porque, “aunque todos tenían asumido que esta temporada no se iban a ganar partidos”, hay mucha indignación por lo ocurrido. Insiste en que el enfado no es porque las jugadoras fuesen chicas (“si hubiesen sido niños daría lo mismo”), sino porque “no se puede enseñar a un niño de ochos años a meterle 23 goles a otro”.

Para terminar, destacó y elogió “el valor que tienen nuestras niñas sin experiencia y con ocho años de meterse en un campo de fútbol a jugar contra chicos”, y quiso animarlas a seguir adelante y que aquellas con dudas sobre si seguir jugando vuelvan a calzarse las botas.

El CDF Canet dice que hizo todo lo posible para evitar el 0-23

¿Cuál es la versión del equipo que ganó el partido? Absolutamente diferente a lo que afirma el Biensa. Pau Barrachina, coordinador del CDF Canet, explica la otra cara de la historia: “La versión de nuestro entrenador es totalmente diferente y que hizo todo lo que pudo para añadir dificultad a sus jugadores. Me comentó que les mandó objetivos, les cambió de posición, etc. Incluso que las entrenadoras del Biensa reconocieron que sus jugadoras estaban muy paradas y desmotivadas”, explica a este periódico.

Barrachina considera que lo ocurrido “está mal, no hay ninguna duda de eso” pero que la versión del club contraria no se ajusta a lo sucedido. Entre otras cosas, niega que su equipo quisiera marcar muchos goles para acercarse al primer clasificado (El Planter) en la tabla a través del goal-average: “Eso no es verdad”.

El coordinador del Canet quiso recalcar que su entrenador “está muy preocupado y lo está pasando mal, incluso se ha planteado el dejárselo”. “Le conozco mucho tiempo y estoy convencido de que intentó que no pasara”, agregó. Sobre los comentarios de los padres, “por desgracia no los podemos controlar“. También se acordó de las niñas y se puso en su piel: “Yo a las chiquillas las entiendo, cuando vas justo al partido de jugadoras, juegas contra el segundo clasificado y enseguida recibes cuatro o cinco goles… Es normal desmotivarse. A todos nos han metido muchos goles alguna vez y las entiendo, de verdad. No me gusta lo que ocurrió, me sabe muy mal por ellas“, sentenció.

En definitiva…

Es aquí cuando confluyen las versiones de Biensa y CDF Canet y se muestran de acuerdo en que no hay aprendizaje posible en un marcador de 0-23 para el equipo que lo encaja. Tampoco para el equipo que lo anota. Las soluciones reales pasan por obtener un equilibrio muy complejo que debe lograrse en la configuración de las competiciones federadas al principio de cada verano.

Mientras eso llega, solo los propios entrenadores pueden proporcionar mecanismos (retirar uno o varios jugadores del campo para jugar en inferioridad numérica, cambios de posición de futbolistas, obligación de realizar X número de toques o de pasarla entre todos los jugadores antes de disparar, etc.) para dotar de mayor equilibrio a partidos descompensados debido a la calidad de unos y otros. En esta ocasión, dichos mecanismos no fueron suficientes para evitar un marcador doloroso.

 

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