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Kepa, Sarri y los ejemplos a seguir por los pequeños deportistas

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Foto: Reuters

En mi vida había visto algo como lo que pasó el domingo con Kepa Arrizabalaga y su entrenador, Maurizio Sarri, en la prórroga de la Carabao Cup inglesa entre Chelsea y Manchester City. Lo ha visto todo el mundo, y al que no lo haya visto se lo explicamos en diez segundos: Kepa hace una parada, le da una rampa, quedan pocos minutos para el final y Sarri decide dar entrada a Willy Caballero -quizá más especialista que el vasco- de cara a una hipotética tanda de penaltis.

Y Kepa dice que no, que no le cambian.

Que se queda. Que puede seguir. Y corta el cambio y se queda bajo palos. La estampa es tragicómica: Sarri pegando botes en la banda, fuera de si, amagando con marcharse al vestuario, con Caballero al lado con cara de no entender nada, Kepa pegando gritos diciendo que no se mueve de allí…

Lo que pasó luego ya lo saben: tanda de penaltis, Kepa detuvo un lanzamiento pero el Chelsea perdió. Una historia tremenda.

Varias lecturas y explicaciones. La primera, la del propio Kepa, que pidió disculpas tras el partido:

“En ningún momento ha sido mi intención desobedecer al técnico o ninguna de sus decisiones. Creo que todo ha sido un malentendido a altas pulsaciones y en el tramo final de un partido por un título. El entrenador ha pensado que no estaba en condiciones de seguir y mi intención ha sido expresarle que estaba en buenas condiciones de seguir ayudando al equipo, mientras el cuerpo médico que me había atendido llegaba al banquillo y daba el mensaje. Siento de nuevo la imagen que se ha proyectado, no siendo en ningún caso mi intención dar esta imagen y pidiendo disculpas”.

Vale, pongamos que nos lo creemos. Segunda teoría: que todo era una treta para perder tiempo en los minutos finales porque el Chelsea estaba ‘mortimer’. Plausible, pero viendo a Sarri tiene toda la pinta de que esa estrategia de dejar correr el reloj le pilló desprevenido, así que lo descartamos.

Y la tercera lectura y posiblemente la que más se aproxima a la realidad: que el portero de un equipo profesional, a sus 24 años, desobedeció a su mister de forma directa, flagrante y pública.

Y esto es lo que debería preocuparnos: que un profesional ponga en práctica en plena élite un gesto que pocas veces se ve siquiera en el fútbol formativo. Porque es irrespetuoso con el entrenador, con sus propios compañeros y demuestra poca implicación en la dinámica de un grupo. Porque mete a sus compañeros en un aprieto al obligarles a tomar partido (ninguno movió ficha para reconducir la situación sobre el césped, lo cual supone partido de forma involuntaria).

Hablando claro: si un niño ve a Kepa hacer lo que hizo este domingo, se corre un alto riesgo de que lo imite. Porque, como es profesional del fútbol, se percibe como un comportamiento deportivamente aceptable cuando no lo es en absoluto.

Los deportistas de élite son ejemplo para centenares de miles de niños en formación. Lo son con sus habilidades deportivas, pero también con sus comportamientos dentro y fuera del césped. Kepa se hizo un flaco favor a si mismo el otro día y veremos cuál es su futuro dentro del Chelsea de Sarri. Pero, por encima de todo, hizo un flaco favor a su imagen pública y la percepción que teníamos todos de él.

Las disculpas post partido en forma de tuit no son, ni de lejos, suficiente para paliar la imagen que dejó para los más pequeños. Y el multazo del Chelsea a su portero (una semana de sueldo, en torno a 225.000 euros) no repara el daño producido a nivel institucional. Si acaso, el único que sale en cierta medida airoso del suceso pese a la gran cantidad de personas que le han cuestionado su autoridad es el propio Maurizio Sarri, que demostró muchísima mano izquierda 48 horas después del incidente:

“Hablé con Kepa, por supuesto. Pidió disculpas al cuerpo técnico, pero no fue suficiente. Luego se disculpó con sus compañeros, con el club. Creo que cometió un gran error, pero no tenemos que ser soberbios. No queremos matarlo. (…) Tengo que mandar el mensaje a todo el grupo. El mensaje podría ser que Kepa está en el campo el próximo partido… o que no lo está”

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