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In memoriam: Paco Rius, un enamorado de la cantera valencianista único en su especie

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¿Cómo despedir a alguien que debería seguir entre nosotros? Por mucho que pasen las horas, sigue sin ser fácil asimilar que el corazón le fallase a un hombre que, nunca mejor dicho, era todo corazón. Y discreción. Y cariño a unos colores. No es frecuente un aluvión de mensajes de condolencia como los recibidos por familia y amigos de Paco Rius, fallecido este domingo a los 57 años de edad. Pero claro, Paco tampoco era un aficionado ‘normal’. Su valencianismo fue siempre de piel, actitud y manos a la obra. En su caso, a través de una de las mayores fuentes de ilusión de las que goza el Valencia CF: su cantera. Y, más concretamente, el Valencia Mestalla.

Con la Ciudad Deportiva de Paterna como segunda casa, no había día en que no te cruzases con su figura sonriente, siempre cámara en mano listo para captar momentos que pasarían desapercibidos para el gran público. Admitámoslo: un amplísimo porcentaje de seguidores blanquinegros no son habituales espectactadores de partidos del filial, o del juvenil, o de los equipos cadetes. Pero, los que sí disfrutan de esos viajes en coche a la Ciudad Deportiva, eso sí sabían quién era nuestro amigo. Paco era a Paterna lo mismo que Paterna era a Paco: dos organismos unidos por un hilo invisible, pero fuerte como el acero.

De su vida personal me quedo con el intenso amor que profesaba a su mujer, Vicenta, y con la dignidad y bonhomía que inyectó al carácter de sus hijos Fran y Aida, también valencianistas como su padre. Buena gente. Una familia unida en torno a los colores de un club jamás puede ser vencida. Pero, permítanme, me quedo con el Paco futbolero. El que conocí en 2005 en mis primeros garbeos por Paterna. El que ya entonces era un apasionado de la cantera, un defensor acérrimo de los canteranos y una voz autorizada para hablar de jóvenes promesas. Ese es el hombre que tuve la suerte de conocer, y que después de mi acogió como ‘Cicerón’ a muchísimos otros jóvenes periodistas a los que su ayuda les resultó imprescindible.

A él le escuché destacarme antes que nadie la figura de un mediapunta bajito y ‘culón’ que tenía magia en las botas (Isco). De él me fiaba cuando me decía que el entrenador del Mestalla tenía madera de buen técnico (Óscar Fernández). Nombres como los de Jaume Costa, Portu, Ximo Navarro, Tano Bonnin, Alberto Tendillo, Paco Alcácer, Jordi Alba, Juan Bernat o Jose Luis Gayà surgieron como epicentro de nuestras charlas con el paso de los años. Temporadas en las que Paterna era muy diferente a ahora: abierta, sin muros, sin puertas, inexplorada, sin programas especiales de radio o tele dedicados a la cantera ni el seguimiento mediático y facilidades que otorgan las redes sociales. Para conocer Paterna, había que ir a Paterna. Y el mejor guía, sin duda, era Paco Rius.

Pasaron los años y tuve la suerte, en una de esas oportunidades que surgen de repente, de cubrir con Paco una plaza libre en la tertulia valencianista de la emisora en la que trabajaba (Punto Radio). La ‘excusa’ era que Paco ejercía como presidente de la Peña Valencianista Juan Mata (enseguida os hablo de eso), pero en realidad yo quería que viniese a hablar de ‘los nanos’. De ‘sus’ nanos. Una afición que le absorbía y apasionaba, y que le permitió granjearse el cariño no sólo de jugadores sino también de personal del club y entrenadores, desde el propio Óscar Fernández hasta el ahora levantinista Paco López, pasando por Curro Torres o ahora Miguel Grau. Ese respeto se lo ganó siendo constructivo siempre, buscando el aprendizaje y sin hacer sangre en los malos momentos. Pura lealtad. Para Paco, cualquier crisis se levantaba mirando al frente y ganando los siguientes partidos. Imaginad cómo cambiaría el entorno si todo aficionado fuese así de positivo.

Paco Rius celebra la salvación del VCF Mestalla en 2014

En 2015, un año difícil en lo profesional, tomé la decisión de apartarme de los medios de comunicación unos meses. Paco fue una de las primeras personas con las que hablé, y siempre respetó la decisión aunque insistía en que no tardaría en regresar. Meses después, os podéis imaginar la alegría cuando le expliqué que teníamos en marcha un proyecto precioso de periodismo centrado en el fútbol base. “Contad conmigo para lo que necesitéis”, me dijo sin dudar. Y así fue: algunas fotografías de ESPORTBASE llevan su firma y su sello. Como en su momento Jaume Ortí, no sólo respaldó nuestro proyecto con palabras; lo hizo con hechos.

Cámara en ristre, su eterna figura siempre estaba en el Antonio Puchades. Fue allí donde más hablé con él, fue allí donde pasamos más fines de semana de frío y partidos buenos, malos o regulares. Y fue allí donde una tarde de verano de ese mismo 2015 me presentó a un chaval de 18 años que me había maravillado ya en varios partidos con el Juvenil ‘A’ y empezaba a hacerse hueco en el filial. “Este nano es el futuro”, me dijo mientras le chocaba la mano.

Ese chaval era Carlos Soler.

Paco nos deja en un momento en el que el valencianismo de base necesita referentes como él. Aficionados desinteresados y esforzados, motivados e implicados con su club más allá del partido del domingo. Un último ejemplo, quizá el más célebre: cuando llegó en verano de 2007, el burgalés/asturiano Juan Mata no era una figura conocida en el Valencia. En apenas un año, se ganó los corazones de los hinchas con su fútbol, saber estar, inteligencia y respeto a los colores del club. Por eso Paco no dudó en fundar y presidir una peña con su nombre. La Peña Valencianista Juan Mata fue, durante años, símbolo de esa forma de vivir el club tan particular y cada vez más necesaria. Cualquier chaval que aterrizaba en Paterna, gracias a seguidores como él, se sentía integrado, uno más, como en su casa.

Ese es y será el legado de Paco Rius: no hace falta ser ‘de la tierra’ para ser de los nuestros. No hace falta tener ‘nombre’ para triunfar, puedes trabajar desde abajo para ganártelo. Basta con querer, currar, respetar y honrar.

Todavía trato de asimilar que ese ‘¿Qué pasa, campeón?’ tan familiar no vaya a volver a sonar nunca al otro lado del teléfono. O que el libro que estaba preparando nunca vaya a publicarse.

El fútbol base de la provincia está de luto porque cada vez queda menos gente como Paco Rius. Nuestro más sentido abrazo a Vicenta, Aida, Fran y toda su familia. Descansa en paz, amigo. Nos volveremos a encontrar.

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