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La FFCV responde: ¿cuáles son las diferencias entre equipos filiales y equipos conveniados?

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En los últimos años se ha convertido en práctica habitual la rúbrica de convenios de colaboración entre clubes y escuelas de fútbol base, generalmente entre uno de gran volúmen y otro de menores dimensiones en cuanto a jugadores y equipos, para ayudarse y beneficiarse mutuamente.

Una práctica que, aunque ha generado grandes dosis de controversia de cara al futuro de la competición en la FFCV (sólo hay que ver la actual situación de las Superligas 2018-2019), es totalmente lícita y legal pese a las protestas de clubes y entidades modestas, que consideran que este proceso acabará convirtiendo el fútbol base de la Comunitat en un cúmulo de ‘conglomerados’ de clubes en torno a las tres entidades de élite que militan en Primera División: Valencia (que cuenta con 23 clubes conveniados), Levante y Villarreal.

Desde la FFCV asisten en silencio a estas prácticas porque, entre otras cosas, la actual normativa indica que no tienen potestad sobre este tipo de acuerdos debido a que los clubes que los llevan a cabo no los presentan ante el ente federativo. Tal y como establece el artículo 64 (‘Convenios o acuerdos entre clubes’) del Reglamento General de la FFCV:

“Los clubes pueden establecer entre si los pactos o acuerdos en materia deportiva que tengan por conveniente, siempre que no sean contrarios a las disposiciones legales, estatutarias o reglamentarias vigentes, pero a los efectos federativos sólo tendrán fuerza de obligar a partir del momento en que presentado el convenio-acuerdo en la FFCV, se haya notificado su conformidad por la Federación, la cual podrá rechazarlo por resolución motivada”.

El problema radica en que los clubes no presentan esta clase de acuerdos o convenios en Federación, acuerdos que incluso en algunos casos no están ni siquiera formalizados por escrito, por lo que a efectos federativos son dos clubes totalmente distintos, de la misma manera que a efectos reglamentarios.

“Los acuerdos que suelen presentar algunos clubes suelen ser de filialidad: en dichos convenios sí que hay una serie de limitaciones reglamentarias que deben de cumplir, pero en los casos que nos ocupan no es así y, por tanto, no tienen que cumplir con dichas limitaciones”, explica Víctor Giménez desde el ente federativo.

Las principales diferencias entre un convenio o acuerdo de colaboración (dos clubes, cada uno con su CIF, su número de club y su junta directiva diferente una de otra) y un convenio de filialidad (dos clubes, el de superior categoría es el patrocinador y el de inferior categoría es el club filial, donde cada uno también posee CIF, número de club y junta directiva diferente uno de otro) se pueden observar primordialmente durante el periodo de altas y bajas de cualquier escuela.

Giménez lo ejemplifica de la siguiente manera: “Imaginemos en un caso de clubes ‘conveniados’ a un jugador en etapa de formación que destaca en el club de menor entidad. Y que el club de mayor entidad quiere llevárselo durante la temporada en curso. Pues bien, con el reglamento en la mano, el club de menor entidad le tendrá que dar la baja al futbolista, pudiendo negarse si lo estimasen oportuno hasta final de temporada, con el añadido de que el jugador al que le dieran la baja ya no podría volver al club de origen en lo que resta de temporada o seis meses si el tiempo que resta de temporada es menor”, indica respecto a posibles conflictos entre clubes conveniados.

“Por lo tanto, a nivel federativo, los clubes se podrían hacer ‘la puñeta’ unos a otros, aunque evidentemente esto no suele ocurrir, y la FFCV solo podría aplicar el reglamento sin tener en cuenta esos supuestos acuerdos o convenios suscritos de manera privada que no han sido presentados ante la misma y debidamente autorizados. La Federación no tiene potestad para ser actor ni mediador entre dos clubes privados que actúan ajenos a ella”, apunta.

Es evidente que en el seno de la FFCV existe una gran cantidad de opiniones, tanto a favor como en contra, respecto a la utilidad de los convenios en el fútbol base. En el caso de Giménez, reconoce que “es cierto que es una práctica en auge” y que cada vez hay más convenios entre clubes, aunque también recalca que “en ocasiones, esos convenios son más testimoniales que otra cosa, ya que apenas hay repercusión para el equipo ‘pequeño’ en forma de jugadores, equipamiento, participación en torneos…”.

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