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Un niño pidió perdón y un abrazo al árbitro después de que su padre fuese agresivo en la grada

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Juveniles del Despertar SC | Foto: Despertar SC

La historia, que ha llegado a España a través de la prensa portuguesa, comienza en un partido de Benjamines disputado entre los equipos del Moura AC y el Despertar SC el pasado 20 de enero en la región de Beja, al sur de Portugal. Un partido más de no ser por dos circunstancias: el comportamiento agresivo de uno de los padres del equipo forastero, y la reacción de su hijo sobre el césped, quien pidió perdón al árbitro por el bochornoso ejemplo que estaba dando su progenitor.

Según se narran los hechos, el partido estaba en marcha cuando el árbitro detuvo el choque al cuarto de hora de la primera mitad debido al comportamiento de un padre del Despertar SC en la grada. “El hombre estaba amenazando e interrumpiendo el partido”, explicó el trencilla al diario A Bola. Ante la ausencia de efectivos policiales para zanjar dichas actitudes, decidió parar el juego. En ese momento, uno de los jugadores del equipo visitante, Martim Venâncio, se acercó al árbitro y le preguntó si le podía dar un abrazo.

En el acta del partido, el árbitro explicó lo sucedido: “Le dije enseguida que sí (a darle el abrazo) y él me contestó: ‘Señor árbitro, le pido disculpas por el mal comportamiento de mi padre’“. Una frase sorprendente que conmovió al colegiado, quien recompensó al chico con una tarjeta blanca, una de las herramientas que la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF) emplea desde 2017 para instigar el fair-play en todas las categorías de fútbol base hasta Cadetes.

Para el árbitro, que lleva veinte años en activo, no fue un gesto más. “No lo olvidaré nunca. Gestos así me motivan para seguir ejerciendo en el arbitraje”, explicó. Después de que la grada aplaudiese el gesto del niño, el partido se reanudó sin problemas.

El padre del jugador, João Venâncio, desmintió la versión del árbitro en declaraciones a la Agencia Lusa: “Fue el árbitro quien se acercó a abrazar al hijo y, con ello, humillarlo”, dijo. Al tiempo, se alegró de que “mostraran tarjeta blanca” a su hijo. Venâncio admitió que el pequeño “fue a pedir disculpas por el comportamiento” que estaba teniendo fuera de campo, aunque recalca que no amenazó “a nadie” en la grada.

Pese a las palabras del padre, el árbitro (de nombre Edgar Ramos) se reafirma en la redacción de su acta; y comenta que esta versión “es la de un padre que se sintió mal” con lo sucedido, dado que el gesto del pequeño Martim y la tarjeta blanca recibida “recibieron aplausos del banquillo y la grada”, haciendo que el padre “se avergonzase” y dejase de actuar de forma agresiva.

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