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El importante paso del fútbol-8 al fútbol-11

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Partido Ciudad de Benidorm – Torre Levante Infantil ‘A’ Jornada 2 | Foto: Ciudad de Benidorm

Todo proceso de cambio requiere el sacrificio oportuno para adaptarse a las nuevas circunstancias. Un traslado, una mudanza, un cambio de instituto… Todos estos procedimientos necesitan un determinado tiempo para poder rendir como es debido. Lo mismo sucede con el paso de fútbol-8 a fútbol-11. La adaptación de los jugadores necesita tiempo.

Los jugadores pasan de ser niños a convertirse poco a poco en adolescentes que finalmente serán hombres al finalizar su periplo en el fútbol base. El nivel físico y mental que exige el nuevo terreno de juego para los infantiles es demasiado grande durante los primeros compases del curso. Las distancias que deben recorrer son mucho mayores que cuando eran alevines. Es la etapa en la cual los jóvenes notan más el cambio de una temporada a otra.

Cada vez es más frecuente ver que los clubes preparan encuentros amistosos o incluso torneos para que sus alevines, que van a pasar a la categoría infantil, puedan ejercitarse en la cancha que les acompañará en los siguientes años. Una de las grandes diferencias con las que se van a encontrar es saber ocupar y cubrir bien el espacio en el campo. Pasan de jugar horizontal a vertical con más compañeros y rivales, con lo cual deben tener muy presente la norma del fuera de juego. “Cada vez los jugadores se adaptan mucho mejor en este sentido debido al aprendizaje táctico que ya tienen del fútbol-8, donde la exigencia competitiva te hace trabajar muchos aspectos que anteriormente se trabajaban más en etapa Infantil”, nos cuenta Toni Jareño, director deportivo del Torrent CF.

Promeses Sueca-Levante UD Infantil Autonómico | Foto: Promeses Sueca

Es complicado encontrar jugadores que logren una adaptación consagrada antes del parón navideño, debido al gran cambio que supone. Las dimensiones del terreno de juego varían considerablemente, el número de jugadores sobre la pista también. Es un síntoma de que todo requiere trabajo, nada llega por casualidad. “El otro cambio más significativo, que veo yo, es el de empezar a ganarse su propia convocatoria y su posición en el terreno de juego” destaca Jareño, consciente de que en su club todas las semanas se producen descartes para el partido. Es a partir de ese momento cuando “el jugador debe acatar la disciplina marcada por entrenador y club, ya que hasta este momento siempre han ido convocados en fútbol-8”, matiza.

Durante los primeros meses de la temporada es claramente un periodo de transición que requiere un gran esfuerzo para continuar creciendo. Hay que hacer mucho hincapié en la preparación física de los jugadores, la cual debe estar siempre acorde a las características de cada equipo, sin explotar a ningún chaval porque el desgaste físico y mental pueden acabar jugando malas pasadas.

“Intentamos acostumbrarles a que el equipo presione dentro del campo rival. Sin embargo, eso quiere decir que a tus espaldas tienes 40 ó 50 metros y como no presiones bien y no seas coherente en mantener esa línea, seguramente puedas habilitar a contrarios. Hacemos mucho hincapié en ser estrictos, en mantener la línea entre los centrales y los laterales”, cuenta Jesús Nova, entrenador del Alevín B del Atlético de Madrid, en la web del club.

No olvidemos que durante esta etapa de la vida se produce un importante cambio en la personalidad de muchos chavales. Poco a poco vemos como se abandona la niñez para pasar a ser considerados jóvenes. Empiezan a producirse cambios importantes en el físico de los jugadores que pueden ser determinantes a la hora de jugar.

El técnico del Atlético de Madrid incide en la necesidad de estimular las capacidades cognitivas de sus pupilos. “El objetivo es que ellos descubran. Nosotros les indicamos cómo se manejan ciertas herramientas y en qué momentos deben de emplearlas, pero hay que enseñarles a pensar, porque el fútbol es un deporte de toma constante de decisiones y nosotros no podemos radiarles el partido desde la banda”, destaca Nova.

Por último, cabe matizar que no solo están creciendo a nivel deportivo, también en el ámbito humano. Se encuentran con plantillas más amplias y tienen que saber convivir con todos sus compañeros, al igual que es más complicado alcanzar la titularidad. Por ello deben trabajar cada día por ganarse un hueco en el equipo.

Un comentario

  • Salva dice:

    Todos los amantes del fútbol esperamos con impaciencia ese paso de fútbol 8 a fútbol 11 para ver si las expectativas creadas en el minicampo se cumplen en campos de fútbol. Lo normal es que los jugadores que destacaron sigan haciéndolo y es una gran oportunidad para aquellos niños que no acoplaban en esos campos por diversas razones puedan hacerlo ahora. En fin suerte para todos y a empezar un nuevo ciclo, siendo siempre exigentes consigo mismos, obedientes con el entrenador y sobre todo con un espiritu competitivo y de educación con todos los compañeros y rivales

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