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CDJ Manisense, diversión por encima de resultados

Así es por dentro el Juventud Manisense, una escuela en la que "juegan todos"
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Chavales del CDJ Manisense en un partido | Foto: CDJ Manisense

Jugar, divertirse y pasárselo bien. Tienen que aprender divirtiéndose”. Esas son las señas de identidad que nos recalca Pablo Antonio Victoria, presidente del CDJ Manisense, un club que en 2018 cumplirá 40 años de historia. 40 años inculcando valores deportivos a los jóvenes futbolistas. 40 años en los que la suma de los esfuerzos de todas y cada una de las personas ha hecho posible la existencia de este club.

Durante todo este tiempo han tratado de fomentar los valores del deporte por encima de los resultados deportivos. Le dan un valor especial a que los jugadores disfruten haciendo lo que más les gusta por encima de los resultados. Consideran que lo fundamental es que los chavales puedan jugar a fútbol. Por eso año tras año han tratado de mantener el equipo Amateur para que los Juveniles que tienen que dar el salto puedan seguir vinculados al fútbol.

“Está claro que si algún año podemos subir a Primera, como este, hay que subir. Y si algún año tenemos que hacer dos equipos porque tenemos muchos juveniles, lo vamos a hacer”, puntualiza Victoria.

En el curso 2016-2017 han tenido un equipo sub-23: la razón de formar un bloque de estas características es porque “entendemos que en los cuatro o cinco años que está (el jugador), si tiene que subir al primer equipo, tiene margen suficiente para ganárselo. Si vienen otros empujando desde atrás… tiene que dejarlo”, aclaró el presidente.

Cabe destacar que hasta el año pasado ningún miembro del CDJ Manisense había cobrado nunca, todo era por pura vocación, sin recibir compensación económica a cambio. Todo ello ha sucedido en un club en el que caben todos.

“Hay pruebas de acceso para ubicar a los niños en los equipos, no para: ‘tú vales, tú no vales’. Aquí todo el mundo que viene a probar se queda”.

En caso de tener equipos con las plazas ya cubiertas, ofrecen la posibilidad de incorporarse a una escuela taller para aquellos niños que sólo acuden a entrenar entre semana. Un total de 94 jugadores han formado parte de dicho taller durante esta temporada.

En cuanto al fútbol-8, la misión es “que disfruten y aprendan los niños”. La filosofía del club es muy tajante en este sentido, lo más importante es que sean felices haciendo lo que más les gusta. Es cierto que los que juegan en un “equipo A” tienen un nivel de exigencia deportiva un tanto mayor, pero sin descuidar los valores humanos que les transmiten. “El fútbol-8 hay que cuidarlo mucho, mucho, mucho porque es el futuro del fútbol-11. Si en el fútbol-8 no trabajas bien… no esperes resultados en el fútbol-11”.

Este año hemos conseguido hacer un equipo femenino de fútbol-8”. “Se lo han pasado en grande”, nos contó Victoria.

Los conjuntos denominados “A” son los que mayor exigencia competitiva atesoran en el club. En este último curso, el Cadete ha logrado una meritoria cuarta plaza en su grupo de primera. El juvenil también se ha mantenido en primera en una campaña en la cual les ha tocado sufrir. “Nos ha costado porque eran de jugadores de primer año. La mayoría de las escuelas han tenido jugadores de segundo o tercer año, pero los nuestros han demostrado que son buenos jugadores… Se han quedado en primera siendo de primer año. Hay que sentirse orgullosos de este juvenil. A nivel de escuela es el equipo de referencia porque al final arrastran a los demás”, nos dijo Pablo Antonio Victoria, presidente del club. Sin embargo, el infantil ha descendido.

Para cerrar la temporada el club acogió la tercera edición del torneo Felipe Fernández, el cual tuvo una respuesta impresionante por parte de la gente. Gradas llenas a rebosar, el aparcamiento colapsado… Todo para ver este increíble torneo de alevines de primer año que contó con la participación de 20 equipos de renombre. No solo fue el ambiente deportivo, también todo lo que lo rodeó. Los jugadores se quedaron allí a comer. “Tenían agua, fruta para luego de los partidos… lo tenían muy bien montado”, recordó Pablo.

En los últimos años está creciendo considerablemente la creación de equipos de fútbol inclusivo, lo que ha llevado al CDJ Manisense a querer formar un conjunto de estas características.

Cuando les preguntamos a Pablo Antonio Victoria y a Manuel Segrelles, ex-presidente del club, por uno de los mejores momentos que han vivido en la directiva, no dudaron en recordar el proyecto social que permitió enviar ropa a Mali en octubre de 2005.

“Para el Manisense supuso la culminación de un proyecto social que comenzó en el 2010. El envío a Mali de equipaciones completas del club, trofeos, botas y material deportivo… Ver las caras de los chavales y no tan chavales de Mali no tiene precio”.- Manuel Segrelles, ex presidente del CDJ Manisense.

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