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La Copa Federación de Fútbol Base subió un peldaño con una VII edición que “cada vez cuesta más” ganar

Contracrónica desde dentro de la gran jornada del fútbol base en Puçol, con seis equipos campeones y mil detalles a analizar
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Juanvi, el héroe del Levante UD Prebenjamín, abraza a su madre | Foto: Paco Polit

Una maratoniana jornada de domingo puso el colofón a la séptima edición de la Copa Federación. Un torneo que la FFCV se ‘inventó’ de la nada hace ya siete años con la misión de dar la oportunidad a cualquier equipo de conquistar un título oficial de fútbol base sin necesidad de ajustarse a los márgenes de la regularidad semanal.

Rendir toda la temporada a alto nivel hasta conquistar una Liga es algo fuera del alcance de muchos equipos: después de todo, sólo puede haber un campeón. Sin embargo, la Copa Federación cuenta con varios condicionantes que le dan ‘pimienta’ a la competición y abre el abanico de candidatos. El más importante, la condensación de partidos en un mismo día. Para pasar a la siguiente fase era necesario jugar y salir vencedor de entre seis y siete partidos en apenas diez horas. Un buen día de un equipo modesto le daba el billete para la siguiente ronda. Por el contrario, un despiste, un error, y una escuadra poderosa se marchaba para casa antes de hora.

Sin embargo, también es cierto que a la Fase 3 sólo acaban llegando los mejores. Los equipos que más en serio se tomaron el torneo, que volvió a vivir unas finales apasionantes este domingo 28. Lo hicieron tras una fase de grupos que arrancó bien temprano, y que supuso la última criba antes de que los últimos cuarenta y ocho equipos (ocho por categoría) se jugasen las habichuelas. Sólo seis de ellos levantarían el ansiado trofeo de campeón al final de la tarde.

Finales, padres e imágenes para el recuerdo

La división por años de cada categoría desde el año pasado ha propiciado una mayor igualdad en la Copa Federación, invitando además a que las escuelas traigan a la cita a sus equipos más potentes en busca del premio final. En unas semifinales tan igualadas, la emoción fue la tónica predominante. Hubo marcadores abultados, sí, pero las diferencias nunca fueron abrumadoras.

Durante toda la jornada, el comportamiento de los padres fue ejemplar, con las habituales excepciones. Si bien es comprensible el afán de animar, se dieron casos -especialmente en alguna tanda de penaltis- en los que los espectadores prácticamente invadían la zona del lanzador o del portero bajo palos. Fue en esos momentos en los que apelar a la calma fue obligado, aunque por desgracia poco eficaz. Aún así, este pequeño asterisco no empaña en absoluto la gran deportividad de la jornada.

Fue un día repleto de héroes y sin ningún villano. Hubo goles sobre la bocina, acciones de deportividad exquisita, arbitrajes de alto nivel (sí, aquí nos gusta darle protagonismo a todos) y varios momentos de locura colectiva una vez alcanzadas las finales. Para el recuerdo, la tanda de penaltis en la final Prebenjamín Segundo Año: todo un derbi entre Levante UD y Fundación VCF en el que los granotas forzaron el desempate tras un gol milagroso que llevó al éxtasis a su hinchada.

Era el último partido de todo el torneo: la instalación al completo focalizó su atención en el pequeño campo, con literalmente cientos de personas expectantes. En los lanzamientos de penas máximas, se erigió en protagonista el pequeño Juanvi: el portero levantinista, con una gran parada, dio el título a su equipo y fue llevado en volandas por la afición. El abrazo con su madre, que sufrió lo indecible en la tanda, fue una de las imágenes de la jornada.

Valoración deportiva de los protagonistas: “Cada vez cuesta más ganarla”

Desde la FFCV insistían en la satisfacción de ver a escuadras como Atlético San Blas (Alicante) o Peña Raval (Elche) plantarse con merecimiento en las finales, ya que de este modo se abre el abanico de escuelas capaces de alcanzar las rondas finales y atraerá a otros clubes en futuras ediciones a competir con todavía más ahínco. “Es evidente que cada año cuesta más ganar la competición”, indicaron fuentes federativas.

Equipos revelación que, sin embargo, todavía están un paso por detrás de clubes de élite como el Levante UD, que se ha convertido una temporada más en el gran dominador de la cita. La temporada pasada, cinco de sus equipos campeonaron: esta vez, ‘sólo’ sus Alevines Primer Año, Benjamines Primer Año y Prebenjamines Segundo Año fueron capaces de conquistar la copa. Los granotas siguen trabajando bien desde la base en Buñol y este séptima edición volvió a encumbrarles como la escuela de referencia.

Destacó el CF San José, que plantó a tres de sus equipos en la final y que se alzó con el título en categoría Benjamín Segundo Año. Ricardo Tomás, coordinador de fútbol-8 de la escuela azul, valoró a ESPORTBASE el trabajo de sus chicos como “espléndido, a la altura de grandes escuelas como el Levante UD”. “Todos los equipos han hecho un torneo espectacular, y me gustaría agradecer a los familiares de los alumnos la confianza depositada en nosotros”, agregó.

Otro de los triunfadores fue el Alboraya UD, campeón en la categoría reina (Alevín Segundo Año) con una escuadra guiada por la veterana mano de José Giuli, quien alabó el trabajo de un equipo que fue “de menos a manos” en el torneo. “Han dominado el juego ante todos los rivales, haciendo un grandísimo esfuerzo ante equipos de muy alto nivel”, añadió el técnico chufero.

El Fundación VCF Prebenjamín Primer Año cerró el cuadro de honor: los pequeñajos del conjunto valencianista ya demuestran un gran potencial a tan corta edad, y mostraron que también el club de Mestalla está cada vez más motivado por una cita en la que varios de sus combinados aspiraron a alzarse con el título.

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