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¿Un Alevín dado de baja por el comportamiento del padre? Club y madre del niño dan sus versiones

Encedido debate en el fútbol base tras la tajante decisión como respuesta a las amenazas a un entrenador.
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Foto: City Five Massanassa

La noticia, por llamativa y por la difusión que las Agencias proporcionan a aquellas informaciones que difunden, es uno de los temas más comentados de los últimos días: la decisión del City Five Massanassa de prescindir de un futbolista de 11 años y facilitarle la baja federativa debido al comportamiento de su padre, quien insultó y amenazó al entrenador del jugador Alevín hace unos días.

ESPORTBASE quiso recabar las dos versiones de la historia, procedentes del club y de la familia del jugador. En ambos casos se coincidió al afirmar que “las versiones de lo ocurrido son diferentes dependiendo de a quién preguntes”, y en que el niño “es el principal perjudicado y no tiene culpa de nada”.

City Five Massanassa: “Nos duele hacerlo, pero ningún entrenador merece amenazas”

Tener que renunciar a tener en sus filas a un chaval con calidad (“entiende muy bien el juego”) y que además se comportaba correctamente es una decisión que en el club no se tomó a la ligera. Miguel Ángel Sánchez, coordinador del City Five Massanassa, explicó a este periódico que a sus responsables les “fastidia” mucho que haya quien crea “que el malo es el club por tomar la decisión”. “Nos duele mucho tener que hacerlo, pero buscamos educar y tener tranquilidad, y esas actitudes no son las que queremos en nuestra escuela. No creo que ningún entrenador se merezca amenazas por parte de un padre”, indicó.

Según el club, el padre del Alevín amenazó al entrenador del equipo a través de varios Whatsapps. Aunque se especula que el motivo era la falta minutos, no es así; de hecho, era uno de los jugadores más utilizados. Simplemente la relación entre ambos no era buena. “Como es lógico”, agrega Miguel Ángel, “tanto el entrenador como la directiva decidimos que no era interesante que alguien así pudiese seguir estando presente en el equipo. No nos parecía justo que un padre amenazase a un técnico y quedase sin respuesta“.

En primer lugar se decidió apartar al niño unos días. A la semana siguiente, el padre fue a las instalaciones del club “a exigir” que o se cambiaba de equipo a su hijo y se trasladaba al Alevín B, o se marcharía de la escuela “porque con su dinero hacía lo que quería”. Y se optó por facilitar su salida, ya que “el Alevín B tiene al equipo bastante completo y no nos parecía adecuado, pero es que además no nos interesaba tener una figura que pudiese crear conflicto“.

Foto: City Five Massanassa

La decisión deja varias repercusiones, más allá de la mediática. Para empezar, el Alevín A se queda con apenas diez futbolistas, aunque en el club se considera que lo importante es “que todos los que estén y sus familias se comporten“. Los padres del equipo no se vieron sorprendidos, ya que “la mayoría conocen lo ocurrido y los precedentes”. Mientras se dirimía si el jugador seguía o no, el chico fue haciendo pruebas con otras escuelas: una circunstancia que, aunque en condiciones normales habría molestado al City Five Massanassa, esta vez se permitió ya que un cambio de aires “podía beneficiar a todas las partes“.

Aunque en el City Five Massanassa recalcan que la madre de su ex jugador “insistió en que repudiaba lo hecho por su marido” y les repitió que “no era justo que su hijo fuese el perjudicado“, el final de la historia fue tajante: “Siempre que se amenace a un técnico o empleado de la escuela, la primera decisión es apartar a este tipo de gente“.

Amparo Beltrán, madre del jugador: “Pedí que sancionasen a su padre, pero que no impidiesen a mi hijo jugar”

ESPORTBASE contacta con Amparo Beltrán, madre del joven jugador de 11 años, en plena vorágine de medios interesados en el incidente. La mujer está muy afectada después de que se propagase la noticia, pero sobre todo por el mal trago que está pasando el pequeño. “La cuestión es familiar. Hubieron muy malos modales por parte de mi marido, siempre lo he dicho y no lo justifico. Pero el chiquillo no tiene culpa de nada. No me llamaron para hablar del tema ni para buscar soluciones“, indica tras la llamada de este diario.

“El año pasado el entrenador me pidió personalmente que no sacase al niño de la escuela porque le coincidía el fútbol con la academia de inglés”, agrega. Amparo recalca que el motivo de la discusión que encendió la mecha reside en los dos puestos de trabajo que ocupa el técnico del equipo: “Igual iba a entrenar a los niños apenas un par de veces al mes, y en los partidos incluso le ponían un sustituto. Claro, estás pagando una escuela que te cuesta una pasta al mes para tener un entrenador como Dios manda, y luego no aparece. Y mi marido empezó a cargarse…”.

La discusión entre su marido y el entrenador del Alevín A tuvo lugar un sábado. El martes siguiente había entrenamiento. “Mandé un mensaje al entrenador para preguntar si había algún problema al ir a entrenar, y dijo que sí, que no podía ir. Me dijo que no podía aguantar lo que había ocurrido, que le insultasen y amenazasen, y que como no se podían tomar medidas con el padre, tendrían que tomarlas con el hijo“, recuerda.

Sobre aquella discusión, Amparo reconoce que ambos protagonistas “se toman muy en serio” el fútbol y que tras una derrota “se enfadaron” y discutieron: “Mi marido le dijo que era un burro, un pesetero y que cuando le viese por ahí le iba a dar“, añade. Según el testimonio, “es lo único” que le dijo. Al parecer, la discusión tuvo lugar vía telefónica “y el entrenador tiene grabado lo que le dijo“. Eso sí, aunque desde el club nadie confirma este último extremo, la madre del jugador sí confirma que hubo arrepentimiento posterior: “El mismo sábado de la discusión, cuando se le pasó el calentón, cogió y llamó al entrenador y se disculpó. Te aseguro que es cierto”.

Si la familia del chico no estaba de acuerdo con cómo entrenaba el técnico del Alevín A, ¿por qué no se plantearon cambiar de club antes? “En un principio, pedimos que se le cambiase de equipo. Mi marido fue a pedirlo al lunes siguiente, le dijeron que lo mirarían y por la tarde se nos dijo que no le podían cambiar. Que el niño no podía ir a entrenar lo supimos el mismo martes”, recuerda.

A juicio de la afectada, el City Five Massanassa tomó la decisión con demasiada rapidez y sin valorar el daño que se podía hacer a su hijo. “Creo que el club se ha precipitado. Siempre me he mantenido al margen porque yo trabajo, pero fui allí a reunirme con el director deportivo y director, y me insistieron en que mi marido había amenazado al entrenador. Y les dije que le sancionasen, o no le dejasen entrar, pero que no impidiesen a mi hijo jugar al fútbol“, sentencia.

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