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Contigo empezó todo

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Autor: Javier Hernández
www.delospiesalacabeza.org

Hay frases que, incluso antes que a su significado, nos conducen a su autor. Con su propia voz. Es el caso del titular escogido para este texto y asumo el riesgo. No le encuentro más remedio. Quizá por acumular ya cierto óxido periodístico, al haber abandonado ya hace casi una década el trabajo diario en la redacción de deportes de Heraldo de Aragón y del Diario As, no soy capaz de encontrar una frase mejor. Más esférica que ésta. Quizá también porque en los momentos finales de esa época pude conocer personalmente a un primaveral Piqué, que jugó un año cedido en ‘mi’ Zaragoza, y ahí era un joven muy recomendable en las distancias cortas.

Redondo es el recuerdo porque redonda era la forma de los primeros balones que pateé siendo muy niño y empezando a ensayar la dificultad, siempre más llamativa que interna, de avanzar por la vida con una pierna más corta que otra y con un pie derecho que debía duplicarse como mano por carecer también de brazos. Todo esto nunca me impidió, diría que hasta me impulsó, a ver el deporte en general, y el fútbol aún más dada mi particularidad, como una oportunidad inmejorable para ser lo mejor que podía sermientras era uno más. Sin duda, y dándole el barniz filosófico que todas estas iniciativas necesitan para consolidarse y ya no ser necesarias, los dos mayores estímulos de toda mi vida.

Siguiéndolos sin cesar, día a día y hasta partido a partido, pude jugar con todos hasta los 30 años, siendo siempre o casi siempre el único de los futbolistas con discapacidad física (en mi caso, alcanza hasta el 90%, según el baremo oficial) y no dejando de hacerlo nunca por ello.

javier-hernandezClaro que no ganaba demasiadas carreras al espacio ni despejaba balones de cabeza desde mi área, por eso me especialicé en ser quien filtraba esos pases a la carrera del compañero y quien atendía a recoger losrechaces defensivos. El fútbol admite y hasta promueve perfiles muy distintos dentro de un campo. La vida debe hacerlo también. Todos cabemos en su terreno de juego. Seamos como seamos y tengamos las circunstancias que tengamos, porque todos las tenemos por más que algunas se vean más que otras. Que se vean más sólo quiere decir que están en la superficie. Y que sólo veamos éstas, o que las veamos muy por encima de las otras, sólo indica que quienes así lo vemos somos todavía seres superficiales.

Con el balón no sólo empezó mi relación con el fútbol. Gracias a él y a tantos ratos a su alrededor con tantos amigos, fortalecí mi empeño de hacer todo con todos. A mi manera, casi siempre con los pies cuando lo ortodoxo es hacerlo con las manos, pero con todos. Así completé mi periplo escolar desde el primer día hasta el último, accedí a estudiar Comunicación Audiovisual en la Universidad Autónoma de Barcelona por lograr la nota de ingreso requerida a cualquier estudiante, y me licencié cuatro años más tarde (2001). Trabajé en las redacciones de los diarios ya citados con la única ‘adaptación’ de bajar al suelo el mismo modelo de teclado con el que trabajaban el resto de mis compañeros y desarrollando una velocidad de escritura superior a las 220 pulsaciones por minuto… Y así paré la pelota y cambié el juego.

A los 30 años activé el desafío personal de alcanzar los Juegos Paralímpicos de Londres sólo tres más tarde como nadador, en una contrarreloj extrema para quien nunca había entrenado antes en ese deporte y para quien lo empezaba a hacer ya a una edad muy avanzada para alcanzar ninguna élite y, aún más, ahora que la elite paralímpica está profesionalizada por completo entre las principales potencias del mundo… Reto conseguido. Y hasta con nota. No sólo participé en ellos, sino que conseguí entrar en lafinal de los 50 metros espalda y obtener por ello, pese a concluirla último, un diploma paralímpico por mi octavo puesto final. Quizá sea un diploma alcanzado en un camino que nadie en el mundo haya completado antes.

Aquí no podía acabar mi experiencia con el deporte, ni con el fútbol. Completada mi etapa como nadador, me titulé como entrenador de fútbol profesional por la Federación Argentina y como Director Deportivopor la Española. Mientras la jugada progresa, doy conferencias motivacionales por España y el extranjero y presido una Asociación (ver www.delospiesalacabeza.org). Antes o después el balón volverá, siempre lo hace. Porque con él empieza todo.

PD: Disfruten la experiencia y sean siempre inclusivos. La pelota nunca pide certificados de discapacidadpara jugar o no con ella.

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