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Gigantes con cara de niño: el I Torneo Esportbase & MTS Cup, desde dentro

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Diez años trabajando en prensa y miles de horas de vuelo en radio, TV y eventos varios parecían preparación suficiente para afrontar tres días de competición en el I Torneo Pobla de Farnals ESPORTBASE & MTS Cup. La experiencia no defraudó; es más, colmó y superó cualquier expectativa. Ahí van cinco detalles que sobresalieron durante todo el torneo:

1. Un ambiente diferente y sanísimo

Quizá fue la novedad, quizá fue la ilusión, quizá fue la animación -eso nos dejaría a los ‘speakers’ y periodistas en muy buen lugar-, quizá fue el lugar de la celebración… No sabemos el motivo exacto, pero el ambiente vivido desde el acto inaugural del torneo hasta la entrega del último trofeo de ganadores, cuatro días después, fue sensacional. Muchísima deportividad, buena sintonía entre aficionados, fútbol de manera ininterrumpida de nueve de la mañana a diez de la noche sobre el césped y la ilusión reflejada en el rostro de los más pequeños, que se sentían los grandes protagonistas de un evento diferente. La pauta la marcó el increíble minuto de silencio vivido en el arranque de la Gala de Apertura en homenaje a las víctimas de Bélgica y a Johan Cruyff, guardado respetuosamente por la totalidad de las escuelas y clubes participantes. Un momento único.

2. Niños con pilas inagotables

La organización dispuso actividades nunca vistas, como el servicio gratuito de fisioterapia para que los niños con molestias o golpes pudiesen recuperarse tras los partidos (algún padre astuto también aprovechó para darse un masajito), o la piscina climatizada que todos los conjuntos podían utilizar libremente para baño y recuperación después de la finalización de sus choques. También los ATS y el personal de la ambulancia estuvieron al quite con hielo, vendajes y primeros auxilios para todos los jugadores y público que padecía torceduras o percances durante los encuentros o fuera del césped. El resultado: futbolistas al 100% durante los partidos, y muy entretenidos a su conclusión. Los tiempos de espera, habituales en cualquier torneo, se pasaron volando para los críos cuando accedían a la Zona Lúdica, con especial interés -¡cómo no!- en las consolas Xbox One y el FIFA16, además de la oportunidad de jugar al futbolín o a las palas con sus padres y acompañantes.

Por ejemplo, el Alboraya UD Alevín reflejó en vídeo la experiencia para los chavales en esta primera edición del torneo.

3. Las polémicas habituales

Desde hace un par de meses, la Federación de Fútbol de la Comunitat Valenciana obliga a los clubes a notificar con antelación la celebración de torneos para contar con árbitros federados durante su celebración. Sin embargo, hubo un reducido número de familiares y acompañantes que se empeñaron en achacar los -a su juicio- errores del árbitro a la organización… ¡cuando los colegiados llegaban a través de FFCV! Más allá de eso, servidor pudo presenciar en directo 80 partidos a lo largo de tres días, y el nivel arbitral fue correcto en su grandísima mayoría. La polémica arbitral es un clásico de cada torneo, aunque por desgracia hubo que añadir el perjuicio ocasionado por dos equipos que decidieron retirarse tras un primer día de competición en la que las cosas no les fueron bien, fastidiando a otros equipos, jugadores, técnicos y familiares que sí dieron la talla y provocando una concatenación de agravios que amargó ligeramente la tarde del sábado. Por fortuna, el diálogo se impuso y el domingo se pudo disfrutar de una grandísima jornada de deporte con las finales de cada categoría.

4. Un ‘hurra’ por los entrenadores

Son los grandes artífices de que los niños se diviertan, mejoren y crezcan con futbolistas y como personas. Tras hablar con muchos de los técnicos participantes, hay que quitarse el sombrero con su labor al frente de todos los equipos. Desde las charlas tácticas hasta el refuerzo positivo cuando a los pequeños no les salían las cosas bien, pasando por su ayuda al atarse las botas, colocarse los guantes, ayudar al jugador a recuperarse y salir del campo en caso de lesión… Absolutamente todo. De 80 partidos disputados, sólo en dos de ellos hubo conflictos entre el árbitro y uno de los técnicos, enviado fuera del campo por protestar. En el resto el comportamiento fue exquisito con los colegiados, deportivo con los rivales y didáctico con los pequeños. Un auténtico orgullo para todas las escuelas participantes en esta primera edición del torneo.

5. En la vida se gana o se aprende

Todos los equipos participantes tuvieron una medalla como obsequio por su esfuerzo y entrega a lo largo del torneo. En la ceremonia de entrega de galardones, las copas y trofeos premiaron a los equipos que mejor papel habían realizado sobre el césped, pero principalmente sirvieron para inculcar a los pequeños los valores del respeto y el ‘fair-play’. Por eso los premios a Mejor Jugador y Mejor Portero se entregaban a un sólo futbolista, pero sin individualizar en su figura sino recordando el papel de todo su equipo. En el puesto de comentaristas cantamos con la máxima intensidad los goles de todos los equipos. Cuando la diferencia en el marcador superaba los cuatro tantos, procurábamos no recordar el marcador para no desanimar a los pequeños. Cuando el equipo que iba por debajo por una amplia diferencia anotaba un gol, nos volvíamos locos narrándolo para reforzarles positivamente. El uso del lenguaje fue cuidado al máximo porque creemos firmemente en el orden de prioridades: primero, disfrutar; luego, aprender; y, en tercer lugar, competir. Miren, por ejemplo, la tanda de penaltis entre el Villarreal CF y el CDJ ManisenseEs fútbol-8, son todavía alevines y benjamines. Ya habrá tiempo para que el orden de importancia cambie. Mientras tanto, nos encanta seguir disfrutando de estos gigantes con cara de niño.

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