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‘Sindicato de Árbitros’: la voz del eslabón más débil

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Asistente menor de edad, apaleado“. “Patada en los testículos y puñetazo en la cara“. “Noqueado y pateado por juveniles“. “Golpeado en la cabeza por una papelera“. Aunque parezca mentira, no son titulares pertenecientes a la sección de sucesos de un diario: son artículos deportivos que corresponden a una semana cualquiera, en un lugar cualquiera de la geografía española en la que la figura del árbitro se ve atacada física y verbalmente de manera sistemática.

Con el ánimo de hacerse eco de todos estos incidentes y recogerlos en una misma plataforma, nació en enero de 2014 el portal Sindicato de Árbitros. Cansados de ver cómo todos estos comportamientos y agresiones se repetían de manera habitual, el ‘eslabón más débil’ de los estamentos del fútbol ha decidido contraatacar mediante la denuncia pública de cualquier incidente que afecte a la integridad de un colegiado. Y para poder hacerlo, el anonimato resulta fundamental. Así atienden la llamada de ESPORTBASE: mediante un pseudónimo (Sergio, nuestro contacto, nos confiesa que no usa su nombre real) y una larga lista de agravios y perjuicios que se ven obligados a reproducir en su plataforma cada semana.

Todos los artículos, insiste, están basados en información de primera mano a través de las actas de los partidos. Documentos oficiales, con responsabilidad para los autores -los árbitros- en caso de faltar a la verdad. De ahí que el colectivo considere que los “insultos, amenazas de muerte e incluso agresiones” que se repiten con asiduidad deben convertirse en foco del debate, debido a la “nula acción” de los dirigentes del fútbol español. Poco a poco, el colectivo organizó una red de contactos que abarca la práctica totalidad del país, “entre fundadores del proyecto y colaboradores en todas las provincias”.

Para Sergio y sus compañeros, es duro ver a los árbitros estar “solos ante el peligro” en categorías regionales y de formación, dado que “apenas hay seguridad y no hay nadie que quiera ayudarlos si hay problemas”. Pone el ejemplo de la impunidad un entrenador tinerfeño que se jactó hace unos días, en plena entrevista radiofónica, de haber agredido a un árbitro “y de que lo haría de nuevo si volvían a pitarle mal”.

foto-sindicato-arbitros-2El volumen de noticias ha crecido gradualmente: de un par de incidentes por semana a la media docena con la que ahora lidian cada siete días. El aumento no se debe a que haya más violencia que antes, sino que “ahora hay más árbitros que denuncian“. Un paso que la plataforma valora muchísimo, ya que no todos se atreven a darlo: “Hay mucha represión basada en políticas del miedo. Las federaciones quieren actas sin problemas, que los partidos salgan adelante independientemente de lo que suceda en ellos”. Cualquier árbitro que quiera luchar contra esta situación, prosigue Sergio, “estará mal visto y finalmente se le apartará“. ¿Tienen culpa las federaciones? Si bien no son las responsables directas, “no hacen absolutamente nada” para proteger al colectivo arbitral. Y ha sido así “durante décadas“.

La endogamia de las federaciones, con dirigentes veteranos que llevan muchos años en el mismo cargo, no es el único problema al que enfrentarse. Otro contratiempo es la ausencia de una postura de fuerza, dado que “parar las competiciones” no es una opción posible para frenar la escalada de violencia (“un partido de niños no debería disputarse con padres amenazando de muerte al árbitro”). Sin embargo, los más jóvenes no se amedrentan: de hecho, ha habido un incremento en el número de árbitros colegiados en los últimos años.

La situación dentro del terreno de juego, eso sí, va a peor: recientemente se han producido “hasta cuatro casos” de violencia sexista en Andalucía (el más mediático, el del ‘agresor del pene’) y alguno de ellos “se ha quedado sin sanción, sin intervención de la Federación Andaluza“. Sergio destaca la necesidad de una igualdad en el trato a los árbitros independientemente de su sexo. Para ello, el colectivo insiste en la concienciación y en una mayor educación para clubes, padres y futbolistas. “Nuestra propuesta no va en dirección a las sanciones, que sí podrían ser más duras, pero para arreglarlo es necesario que haya más educación“, agrega. “Se ha ido apartando a los árbitros de la sociedad, se debe humanizar la figura del árbitro”, sentencia. ¿Y a qué se debe ese alejamiento? “Nuestros dirigentes no quieren que los árbitros hablemos, quieren personas que no piensen. Son organizaciones jerárquicas, casi más jerárquicas que el ejército“, denuncia.

Una coyuntura peligrosa. Sucesos que se repiten reiteradamente cada fin de semana. Y un colectivo que suma, a su labor de denuncia, la amargura de pensar que su mayor enemigo se halla en las altas esferas de los propios organismos que deberían protegerles. Sindicato de Árbitros sigue adelante con su tarea principal: “Que se nos escuche“. En una era de avances formativos a todos los niveles dentro del fútbol base, también la educación y el respeto por el colectivo encargado de impartir justicia sobre el césped se ha convertido en una cuenta pendiente que, entre todos, debemos saldar lo antes posible.

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